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Se mueve el mundo de las tarjetas de crédito: cuáles serán los cambios

En las próximas dos semanas se abrirá el juego para el cambio de manos de una compañía clave en materia financiera y del consumo de la Argentina: la Comisión de Defensa de la Competencia emitiría su dictamen respecto del plan de venta presentado por Prisma para cumplir con el cambio accionario al que lo intimó el Gobierno.

Prisma, propiedad de 14 de los principales bancos que operan en la Argentina y de un 15° accionista que es Visa Internacional, maneja más del 60% de las operaciones con tarjeta de crédito y débito y debe cambiar su estructura porque según el Gobierno detenta una posición dominante en un mercado que venía operando con comisiones fijas y altas a los ojos de grandes operadores del mundo del consumo.

Con valuación de entre entre US$ 1.500 y US$ 2.000 millones,Prisma podría ser vendida a uno o más accionistas y constituiría el tercer paso del avance de un esquema de desregulación que impulsa la Secretaría de Comercio.

El primero fue llegar a un acuerdo para bajar las comisiones que la tarjeta les cobra a los comercios. Esa baja fue de medio punto para este año en las correspondientes a crédito (ahora están en 2,5%) y de 0,3% para las de débito (quedaron en 1,2%).

El esquema de baja termina en 2018 con las comisiones para ventas con crédito en 1,8% y las de débito en 0,8%. Y ahí quedarían fijas.

El segundo paso de desregulación se dio en julio cuando Visa Internacional decidió abrir oficinas en Buenos Aires y avanzó con acuerdos directos con tres bancos (Ciudad, Industrial y Credicoop) para competir en forma directa en el mundo de las ventas y pagos electrónicos.

La presión sobre Prisma cuenta con el aplauso de los competidores y de las cadenas comerciales grandes, especialmente las de electrodomésticos, que en estas semanas volvieron a sonreír con los datos de actividad correspondientes a agosto.

La venta de computadoras subió 57% respecto de agosto de 2016 y también tuvieron datos positivos tabletas (+50%), celulares libres (+12%), cocinas y microondas (+27%) y heladeras (+29%).

Sobre esos datos el festejo en común es de las cadenas de electrodomésticos, los emisores de tarjetas de crédito y el Gobierno, que sigue destacando la mejora del consumo en su esquema de economía en modo electoral que, a diferencia de otras veces, según los funcionarios, no terminará después de octubre.

En la Secretaría de Comercio sacan a relucir el dato de lo que sucedió con el precio y la venta de computadoras: los despachos en el acumulado del año crecieron 30% después de que se eliminaran los aranceles de importación y los precios tuvieron una baja en dólares del 29%. Y eso viene junto al rol que volvieron a jugar las importaciones.

La trepada de las importaciones se mantiene dentro de la regla tradicional de las últimas décadas para la Argentina: cada punto de crecimiento económico tiene como correlato tres puntos de aumento de las importaciones.

A esa regla no escapa el resultado del balance comercial con Brasil, el principal socio comercial argentino que, si bien comenzó a recuperarse, viene profundizando el superávit bilateral.

Dice un informe reservado del economista Dante Sica: "Hay una evidencia en relación con la reactivación y, por cierto menos satisfactoria, es que el déficit comercial con Brasil se sigue ampliando y en agosto llegó a US$ 776 millones. Entre enero y agosto llega a US$ 5.286 millones. Las importaciones desde ese país suben a un ritmo de 30,8% anual".

 

Buena parte del aumento de las importaciones brasileñas está explicada por el repunte acá de la venta de autos que, en su mayoría, son modelos fabricados allá. Pero también por la entrada de maquinarias y equipos.

El Gobierno no está preocupado por la escalada de las importaciones con la excepción de lo que está ocurriendo en el rubro indumentaria, donde la presión de los productos chinos se hace sentir con intensidad.

En Comercio aseguran que no están detrás de una apertura indiscriminada y conversan sobre la situación de competencia de todos los sectores.

La inversión en obras públicas en forma intensiva, el aumento de las jubilaciones, pensiones y para los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, más el impulso a los créditos hipotecarios indexados, los préstamos Argenta de la Anses, el dólar quieto y la falta de ajuste de las tarifas del transporte configuraron un marco para la economía en modo electoral que, de acuerdo con la visión de los funcionarios, dará frutos en octubre.

Ese edificio, en buena medida, se pudo levantar sobre las bases que otorga el financiamiento externo para cubrir el déficit fiscal que, traducido a la política, permitió el esquema "gradualista"que ahora se reivindica dentro y fuera de la Casa Rosada.

Ese esquema, a su vez, fue favorecido por el "viento de cola" que vino del mundo financiero externo y que le permitió al Gobierno colocar bonos con fluidez para conseguir los dólares que permitieron el aumento de las reservas del Banco Central y aceitaron la economía electoral.

 

Fuente: Clarín


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